Se va la luz, y en menos de un segundo el router se apaga, la videollamada se corta y el aparato tarda varios minutos en volver a levantar la conexión cuando regresa la corriente. Es la escena que más se repite en las quejas sobre apagones domésticos, y tiene solución barata, aunque conviene tener claro qué puede y qué no puede hacer realmente un SAI doméstico.
Qué es un SAI doméstico y qué NO es
Un SAI (sistema de alimentación ininterrumpida), también conocido por sus siglas en inglés UPS, es una batería con electrónica de conmutación instantánea que detecta el corte de luz y en milisegundos empieza a alimentar los aparatos conectados, sin que estos lleguen a notar el apagón. No es un generador ni una batería doméstica tipo Powerwall: no está pensado para mantener toda la casa funcionando durante horas, sino para dar una autonomía corta a un puñado de aparatos concretos mientras vuelve la luz o mientras alguien apaga con calma lo que necesite.

Cuánto dura de verdad
Aquí es donde más decepciona la gente que compra sin mirar bien las cifras. Un SAI doméstico típico da entre 5 y 20 minutos de autonomía a plena carga, y ese tiempo depende directamente de dos cosas: la capacidad de la batería (duplicarla duplica aproximadamente el tiempo) y cuánto consuman los aparatos conectados, porque a más potencia demandada, menos dura la carga. Para hacerse una idea real: un router y una ONT de fibra consumen entre 10 y 30 W en conjunto, así que un SAI pequeño de 500-650 VA puede darles varias horas de autonomía sin problema, mientras que un frigorífico entero necesita mucha más potencia y agotaría esa misma batería en minutos.
Esta es la parte que casi ningún vendedor explica con claridad antes de la compra: un SAI doméstico normal no está pensado para mantener el frigorífico funcionando durante un apagón largo. Para eso, la solución real es otra completamente distinta, un generador de 2.000-3.500 W, que es palabras mayores en precio, tamaño y mantenimiento frente a un SAI de mesa. Quien compre un SAI esperando salvar la nevera de un apagón de tres horas se va a llevar un chasco.
Para qué sí compensa
Donde el SAI doméstico rinde de verdad es en mantener con vida durante el corte los aparatos de bajo consumo que de verdad importan en el momento: el router y la ONT de fibra para no perder internet a media videollamada de trabajo, un hub domótico para que las automatizaciones no se reinicien de golpe, o el propio ordenador de sobremesa, dándole tiempo a guardar el trabajo y apagarlo de forma ordenada en vez de sufrir un corte brusco que puede dañar el disco o corromper archivos abiertos.

Precio y qué mirar antes de comprar
Los precios arrancan en torno a 45 euros y raramente superan los 150 euros en las potencias que interesan a un hogar normal. Un modelo de 600 VA cuesta entre 40 y 80 euros y da entre 30 y 90 minutos de autonomía al router, la ONT y un pequeño hub domótico juntos, más que suficiente para la mayoría de cortes de luz breves, que son con diferencia los más habituales.
Antes de comprar conviene fijarse en la potencia en VA (voltiamperios), sumando la de todos los aparatos que se quieran proteger y dejando un margen del 20-30% por encima para no forzar la batería al límite constantemente. También merece la pena revisar si el modelo avisa por sonido o por app cuando se va la luz, porque de poco sirve tener 20 minutos de autonomía si nadie se entera del corte hasta que ya se ha agotado.
Complementarlo con el resto de la instalación eléctrica de casa
Un SAI resuelve el problema de los cortes breves, pero no sustituye a otras piezas del consumo eléctrico habitual de la casa. Si el objetivo es entender y controlar mejor toda la electricidad que se gasta, no solo protegerse de un apagón puntual, tiene sentido combinarlo con un enchufe inteligente para automatizar horarios de los aparatos que más consumen, o revisar cuánto gasta realmente cada uno con un medidor de consumo eléctrico enchufable antes de decidir qué merece protección prioritaria durante un corte.
Cómo calcular la potencia en VA que hace falta
Antes de comprar un SAI conviene sumar la potencia en vatios de cada aparato que se quiera proteger (viene en la etiqueta o en la ficha técnica), y añadir un margen del 20-30% para no forzar la batería al límite en cada corte. Como los SAI se venden en VA (voltiamperios) y no directamente en vatios, hay que dividir esa suma entre el factor de potencia del aparato, normalmente entre 0,6 y 0,7 en los modelos offline más habituales para uso doméstico, lo que da la cifra en VA que hay que buscar en la ficha del SAI.
Para quien tenga en casa un NAS o un servidor doméstico pequeño, un SAI cumple además otra función más allá de mantener el router: un corte de luz a mitad de una escritura en el disco puede corromper datos, así que aquí el SAI no es solo comodidad, es protección real de la información guardada.
Fuentes
- RedesZone: cómo calcular la duración de la batería de un SAI si se va la luz
- SAI Online: guía definitiva de SAI para router en un apagón
- El Rincón Eléctrico: mejores generadores eléctricos para apagón

