El error más habitual al comprar un purificador de aire es fijarse en el precio o en el diseño y olvidar el único dato que de verdad determina si el aparato va a servir de algo: el CADR, la cantidad de aire limpio que entrega por hora. Un purificador excelente en una habitación de 12 metros cuadrados puede ser completamente insuficiente en un salón de 30, aunque sea el mismo modelo que vio un vecino funcionar de maravilla en su dormitorio pequeño.
Qué es el CADR y por qué importa más que el filtro
CADR son las siglas de Clean Air Delivery Rate, y mide cuántos metros cúbicos de aire limpio entrega el purificador cada hora, no solo si el filtro es capaz de retener partículas pequeñas. Un filtro HEPA de alta gama montado en un ventilador débil puede tener una eficacia de filtrado excelente sobre el papel y aun así tardar horas en renovar el aire de una habitación grande, mientras que un purificador con motor más potente y CADR alto limpia esa misma habitación en minutos. Es el dato en el que hay que fijarse antes que en cualquier otro, según coinciden tanto IQAir como Xataka.
Cómo calcular el CADR que necesitas según los metros cuadrados
La regla práctica más extendida es multiplicar los metros cuadrados de la habitación por 10 para obtener el CADR mínimo recomendado en m³/h. Sobre esa base:
- Habitaciones pequeñas (10-15 m², un dormitorio individual): CADR de 120 a 150 m³/h.
- Habitaciones medianas (15-25 m², un dormitorio doble o un despacho): CADR entre 150 y 250 m³/h.
- Habitaciones grandes (25-35 m², un salón): CADR entre 250 y 350 m³/h.
Para espacios abiertos tipo salón-cocina, lo más honesto es sumar los metros cuadrados reales de ambas zonas, no solo la parte donde se va a colocar el aparato, porque el aire circula entre ambas.
Dónde colocarlo dentro de la habitación
La posición dentro de la habitación cambia el rendimiento tanto como el CADR sobre el papel. Colocarlo pegado a una esquina o metido detrás de una cortina reduce la entrada y salida de aire por los lados, y el aparato tarda más en hacer el mismo trabajo que haría en un punto más abierto. Lo recomendable es dejar al menos 30-40 centímetros libres alrededor y, si el dormitorio tiene una zona donde se pasa más tiempo (la cama, el sofá), acercarlo a esa zona en vez de dejarlo en el punto más discreto de la habitación por estética.
En habitaciones con puerta que se cierra por la noche, el purificador cumple mejor su función si se enciende un rato antes de entrar a dormir, no al apagar la luz, porque necesita tiempo para renovar el volumen de aire completo de la estancia.
Los otros tres requisitos que sí conviene mirar
Además del CADR ajustado al tamaño real de la habitación, un purificador que cumpla su función necesita un filtro HEPA verdadero (norma europea EN 1822, categorías H13 o H14, no cualquier filtro que se anuncie como «tipo HEPA» sin la certificación), un nivel de ruido por debajo de 32 dB en el modo más silencioso si se va a usar de noche en un dormitorio, y un consumo bajo en ese mismo modo nocturno, normalmente entre 3 y 15W. La ionización, mencionada con frecuencia como función extra, no tiene el respaldo científico que sugiere el marketing y en algunos casos genera ozono como subproducto, así que no debería ser un criterio de compra por sí mismo.

Cuánto cuesta según el CADR que necesitas
El precio sube de forma bastante directa con el CADR, no tanto con la marca. Un purificador para habitaciones pequeñas (CADR 120-150 m³/h) suele costar entre 60€ y 120€. Para habitaciones medianas (CADR 150-250 m³/h) el rango habitual es de 120€ a 250€. Para salones grandes o espacios abiertos (CADR 250-350 m³/h o superior) hay que contar entre 250€ y 500€, y los modelos de gama alta con sensores de partículas integrados y control por app pueden superar esa cifra sin que el filtrado en sí sea mejor, solo más cómodo de monitorizar.
El gasto de mantenimiento tampoco es menor: los filtros HEPA reales suelen sustituirse cada seis a doce meses según el uso, y ese coste recurrente conviene sumarlo al precio del aparato antes de comparar modelos, porque un purificador barato con filtros caros puede acabar costando más a largo plazo que uno algo más caro con filtros económicos.
El hallazgo honesto: medir antes de comprar, no adivinar
La mayoría de la gente calcula el tamaño de su habitación a ojo, y suele quedarse corta. Antes de comprar, merece la pena medir de verdad largo por ancho, sin redondear a la baja, porque comprar un purificador ajustado a una habitación que en realidad es un 30% más grande de lo que se pensaba es el motivo número uno de que alguien acabe decepcionado con un aparato que, sobre el papel, tenía buenas especificaciones.
Y si el problema real de la casa no es tanto el polvo o el polen sino la humedad o el CO2 acumulado por dormir con la ventana cerrada, un purificador de aire no es la herramienta adecuada: para eso hace falta medir primero con un medidor de CO2, y según el resultado, resolverlo con ventilación, con un humidificador o deshumidificador, o con ambas cosas.

Según lo que busques, mejor empezar por el artículo específico
Esta guía sirve para elegir el tamaño y las especificaciones correctas de cualquier purificador, pero si ya sabes qué problema concreto quieres resolver, es mejor ir directo al artículo dedicado.
- Para alergias al polen o al polvo: la comparativa de purificadores para alérgicos.
- Para el olor de las mascotas en casa: la de purificadores contra el olor a gato.
- Para el calor en verano: cómo enfriar la casa sin depender solo del aire acondicionado, o si necesitas algo más potente, un aire acondicionado portátil o directamente un split con WiFi.
- Para el exceso de humedad en el baño: el deshumidificador para baño.
- Para climatizar sin el gasto de un split: el climatizador evaporativo.
Cada uno resuelve un problema distinto, y ninguno sustituye a los demás. Pensarlos como un conjunto, no como aparatos sueltos, es lo que de verdad mejora la calidad del aire de toda la casa a lo largo del año, no solo en la habitación donde está el purificador.


[…] Alejandro Sep 3, 2026 […]